
Reflection of embroidery teacher
Convertirse en profesora de moda y bordado requiere cierta paciencia para afrontar las preguntas sobre las decisiones de vida. Responder a las inquietudes de amigos, familiares e incluso de personas desconocidas forma parte del camino. Con el tiempo, esto desarrolla agudeza, sentido del humor y la habilidad de comunicarse con elegancia, cualidades valiosas para desenvolverse en el mundo actual. Sin embargo, estas preguntas también tienen un valor más profundo: buscar respuestas a cuestiones aparentemente imposibles está en el corazón mismo de la moda, el diseño y la creación artística.
Por eso, cuando alguien pregunta: “¿Qué es exactamente lo que haces en moda y bordado?”, vale la pena detenerse y reflexionar sobre una respuesta auténtica y significativa.
Encontrar mi propia explicación sobre el propósito y el valor del estudio del bordado ha dado forma a mi trayectoria como artista textil y docente, un camino que deseo continuar durante toda mi vida. Y aunque no exista una respuesta definitiva sobre el propósito, el esfuerzo por descubrirla me ha permitido crecer como creadora, diseñadora, instructora y como persona de una manera que difícilmente habría sido posible de otro modo.

Ingresar en la academia, al menos para mí, no fue tanto un avance triunfal como un recordatorio sobrio de cuánto tenía aún por aprender en los dos años siguientes. Llegué a la Academia KOEFIA de Roma con una profunda pasión por el patronaje y el bordado, pero todavía muy influenciada por mi profesión anterior como para destacar de inmediato como estudiante.
Tuve que aprender a pensar de nuevo, rompiendo antiguos esquemas y abriéndome a nuevas formas de creación y aprendizaje. Sorprendentemente, fueron las clases de bordado fuera de mi especialidad las que iniciaron este proceso.
Mi condición de estudiante de honor me permitió entrar en contacto con dos maestros excepcionales durante mi primer semestre en KOEFIA. Aunque adaptarme a la exigencia académica supuso una verdadera prueba de carácter, ambos profesores me impulsaron a reflexionar profundamente sobre el futuro de mi formación en moda y sobre el camino creativo que deseaba construir.

A través de los trabajos semanales, aprendí a evitar líneas imprecisas y a producir de manera constante y disciplinada. Al mismo tiempo, cada proyecto exigía atención al detalle, claridad en la ejecución y eficacia en los resultados. Al responder a las altas expectativas de mis profesores, aquellas ideas antes vagas y estructuradas en fórmulas comenzaron a volverse más precisas y libres, al igual que mi propia manera de pensar. Aunque las clases de bordado estaban fuera de mi especialidad académica, fueron ellas las que abrieron el camino para crecer dentro de mi área principal, derribando antiguas barreras mentales.
Sin embargo, dejar atrás mis viejos hábitos de pensamiento fue solo el comienzo. Las siguientes lecciones que aprendí en aquellas primeras clases de bordado estuvieron ligadas a las habilidades esenciales del trabajo artesanal: la destreza técnica y la capacidad de interpretación. Ya no bastaba juzgar una obra de bordado por impresiones superficiales o simples opiniones personales, como quizá había hecho en etapas más inmaduras de mi vida.
Así, al desarrollar mi primer portafolio dentro de mi especialidad, tuve que abrirme paso entre el complejo mundo de la crítica, los marcos teóricos y la investigación, para finalmente construir mis propios criterios. Hoy veo aquellos primeros intentos con cierta ternura juvenil: esperaba encontrar modelos, patrones, formas o motivos definitivos y universales explorando diseñadores y desfiles de moda, una búsqueda que pronto comprendí era ilusoria.
Sin embargo, esas exploraciones transformaron profundamente mi comprensión de la moda, el bordado y del propio aprendizaje. En lugar de recibir el conocimiento de forma pasiva, tuve que buscarlo, cuestionarlo y convertirlo en algo claro y significativo. Al final, aprendí a confiar en mi propio juicio, una experiencia tan desafiante como liberadora.
Después de descubrir las infinitas posibilidades de interpretación dentro del diseño de moda, mi confianza y mi interés por el bordado crecieron de manera extraordinaria. Comprendí que disfrutaba del proceso de aprender bordado por sí mismo; la investigación y el estudio me ayudaban a clarificar lo que deseaba, a comprender mejor el mundo en el que vivía y a sentirme conectada con otros bordadores, separados por miles de kilómetros y siglos de historia.
A medida que perfeccionaba mis habilidades técnicas, comprendí que mi verdadero camino residía en la experimentación. Descubrí que mi enfoque limitado hacia una experiencia universal del bordado Luneville estaba muy lejos de lo que realmente deseaba expresar en mis obras. Una vez más, tuve que buscar algo nuevo: una manera de abrazar la diversidad y las posibilidades que ofrecen las agujas de crochet para bordado, tanto en el Luneville contemporáneo como en las técnicas tradicionales del bordado Aari, también conocido como bordado indio.
Por ello, comencé a prestar mayor atención a otros elementos: la cultura del bordado, la identidad, la herencia, la sensibilidad estética y las infinitas variaciones que dan forma a cada creación textil. También empecé a reconocer la importancia de la alta costura, la estructura de las prendas y su contexto histórico a la hora de interpretarlas, una comprensión que enriqueció profundamente mi análisis y me llevó aún más lejos en mi proceso de aprendizaje y descubrimiento.
Seguía contemplando el mundo a través de la moda, pero ese mundo se había expandido gracias al bordado.
Al mirar atrás y reflexionar sobre estas experiencias, pienso inevitablemente en los próximos pasos de mi camino. Todas las transiciones y descubrimientos que marcaron mis años de formación universitaria me llevaron hacia una nueva dirección profesional. Aunque en un principio mi intención era convertirme en diseñadora de moda, dedicar dos años a la vida intelectual y creativa fue una verdadera revelación. Las alegrías y los desafíos del estudio de la moda me brindaron una satisfacción tan profunda que no puedo imaginar dejar ese mundo atrás.
Así, llegué a una conclusión clara: la academia es mi lugar natural. Creo firmemente que es posible generar un impacto real mostrando a los estudiantes que el mundo es mucho más complejo, rico y bello de lo que la vida cotidiana a veces deja ver. Siento que enseñar diseño de bordado en el ámbito universitario me ofrecerá no solo una carrera plena y significativa, sino también la oportunidad de compartir con otros mi pasión por el aprendizaje.
Con ese propósito, fundé Slauta School of Embroidery y presenté mi candidatura a ocho universidades de moda y diseño, con la esperanza de comenzar una nueva etapa en la enseñanza durante el otoño o el invierno. Las habilidades de composición, patronaje, costura, bordado y pensamiento creativo que adquirí serán esenciales en esta nueva fase, ya que enseñar se convertirá, literalmente, en una parte central de mi vida en los años venideros.
Hoy me siento mucho más preparada para ese futuro de lo que estaba hace cinco años. No solo he adquirido nuevas perspectivas sobre la moda y el bordado, sino que también he aprendido enormemente sobre mí misma y sobre mis capacidades. Y quizá lo más importante de todo es haber comprendido que la moda es demasiado compleja para quedar contenida en una sola teoría o incluso en un único programa académico.
Y en ello, creo haber encontrado una respuesta a aquella primera pregunta: “¿Qué hacen quienes se dedican al bordado y la moda?” Buscamos la verdad, y es precisamente en esa búsqueda donde terminamos encontrándola.


Reconozco la importancia de incorporar el bordado de alta costura dentro del currículo universitario de Diseño de Moda. Por ello, considero que la enseñanza del bordado no debe limitarse a un papel secundario de apoyo dentro de la práctica del diseño, sino consolidarse como una disciplina creativa con identidad propia, capaz de ampliar horizontal y verticalmente el campo profesional del diseño mediante un enfoque dinámico e innovador.
Desde esta visión, propuse la integración de las técnicas de bordado Luneville y Aari como parte fundamental de la formación artística en diseño de moda. Como resultado de esta investigación, desarrollé una propuesta académica de curso de bordado de alta costura estructurada en tres etapas progresivas.
La primera etapa, Fundamentos del bordado con aguja de crochet Luneville, conecta la historia del arte del bordado con la práctica creativa individual, permitiendo al estudiante comprender sus raíces y lenguaje técnico.
La segunda etapa, Del plano al volumen, permite reconocer la relación entre forma, volumen y estructura del cuerpo humano, explorando las posibilidades constructivas de los materiales y su aplicación tridimensional.
Finalmente, la tercera etapa, Planificación y desarrollo del bordado aplicado a la prenda, integra teoría y práctica mediante proyectos divididos en dos fases: desarrollo conceptual del diseño y ejecución final del proyecto.
A través de este taller, los estudiantes completan sus propuestas finales de bordado mediante una planificación personal detallada, fortaleciendo tanto la creatividad como la capacidad técnica.
Confío en que esta propuesta contribuya a elevar el nivel académico de las asignaturas vinculadas al diseño de moda, respondiendo a las exigencias de una educación contemporánea cada vez más innovadora y especializada. Asimismo, deseo que este enfoque fortalezca la competitividad y la calidad de nuestra enseñanza del diseño, y que contribuya a formar a los diseñadores de moda creativos del futuro.